lunes, 30 de diciembre de 2013

Charla Cierre 2013 Cultivo de frutilla

Charla Cierre 2013 Cultivo de frutilla

Organizadores:
Ing Agr María del Huerto Sordo. INTA.
Ing Esteban Rufino. Cambio Rural
Ing Agr María Natalia Clement. Cambio Rural

La charla fue realizada en el salón de usos múltiplos de Arroyo Leyes, el día 27 de diciembre de 2013 a las 19.00 hs.
Para comenzar, el Ing Agr Esteban Rufino de Cambio Rural, realizó una presentación sobre la realidad del cultivo de la frutilla en Argentina y el mundo, superficie implantada, variedades, desinfección de suelo, etc.
Posteriormente, la Ing Agr María del Huerto Sordo realizó una presentación de los ensayos realizados en Coronda, mostrando rendimiento y parámetros de calidad en las distintas variedades de frutilla, tanto en macro como en microtúnel.
La Ing Agr Natalia Clement de Cambio Rural presentó los resultados obtenidos en ensayos realizados con la Empresa Stoller Argentina, donde se evaluó la incidencia del uso de fertilizantes foliares en el rendimiento y calidad de los frutos obtenidos.
Luego el Ing Marcelo Fernández del Vivero Elaboradores de fruta, comentó las características y principales pautas de manejo de los nuevos cultivares.
Participó un número importante de productores de Arroyo Leyes y Rincón, asesores privados,  productores  y técnicos de Cambio Rural de Helvecia, Arroyo Leyes y Coronda.
Se realizó un importante intercambio de experiencias y debate. Se planteó la posibilidad de realizar ensayos y/o parcelas demostrativas en la zona de la Costa.

Luego de las exposiciones, se realizó un sorteo de fertilizantes, plantines y remeras con los presentes, cedidos por empresas auspiciantes VIANSA VIVEROS ANDINOS, VIVERO ELABORADORES DE FRUTA, STOLLER ARGENTINA, AGROSERVICIOS NADAL SRL Y AG METALURGICA, quienes además agasajaron a los presentes con una cena.










domingo, 29 de diciembre de 2013

Jornada Pret 3 - Nota Campo Litoral

ALTERNATIVAS A LA SÍNTESIS QUÍMICA
Aliados ambientales
En el marco del programa regional “Desarrollo de la Zona Litoral Centro”, investigadores del INTA desarrollan armas biológicas para combatir plagas en apicultura y horticultura. Abejas tolerantes a Varroa Destructor, hongos capaces de vencer a la resistente “polilla de las coles” y malezas proveedoras de insectos benéficos son algunos proyectos destacados.
 
Por los alambrados. Morrenia sp es una enredadera que aloja benéficos parasitoides, enemigos naturales de los áfidos, fácilmente multiplicable por gajos. Foto: Gentileza Leticia Zumoffen
Juan Manuel Fernández
jmfernandez@ellitoral.com
Cada actividad productiva está determinada por su entorno y es allí donde pueden hallarse soluciones a los problemas que las condicionan. Esta premisa es el denominador común en varios trabajos que realizan profesionales del INTA que integran el programa regional “Desarrollo de la Zona Litoral Centro de la Provincia de Santa Fe”.
Las investigaciones más innovadoras apuntan, por ejemplo, a combatir la principal plaga que sufre la apicultura (el parásito Varroa Destructor) con la detección y multiplicación de genética tolerante, seleccionada de abejas criollas de zona de islas. O a doblegar en el cinturón verde santafesino a la polilla de las coles (Plutella xilostella) mediante formulaciones a base de hongos patógenos locales. E incluso controlar pulgones mediante la preservación y multiplicación de malezas donde se alojan insectos benéficos (parasitoides) que los combaten naturalmente.
“Estos trabajos no se hacen porque si, sino que antes hubo relevamientos y diagnósticos”, indicó el titular de la Agencia de Extensión Rural (AER) Monte Vera, Ariel Belavi, durante el 1º Taller del Proyecto Regional Territorial que se realizó el martes 17 con técnicos del organismo que se desempeñan entre Coronda y Helvecia. Los ejes principales son horticultura, apicultura y ganadería de islas -más el de “desarrollo y agroecología”-, y entre los temas expuestos también se destacaron trabajos sobre enfermedades reproductivas en rodeos vacunos de la costa, castración temprana, comportamiento productivo de crucíferas y lechugas, fertilización en zanahoria, comportamiento sanitario de cultivares de frutilla y un análisis “emergético” de este sistema productivo, además de Buenas Prácticas en el uso de fitosanitarios.
Hacendosas. La tolerancia a Varroa se manifiesta en el comportamiento higiénico. Las abejas de la izquierda no limpiaron el cuadro de cría donde se incorporaron parásitos, mientras las de la derecha sí. Foto: Gentileza Julieta Merke
Auto-desparasitantes
Los especialistas del INTA Rafaela Cesar Salto, Julieta Merke y Emanuel Orellano abordaron las cuestiones apícolas. “La idea es bajar la cantidad de producto que se utilizan para el control de Varroa”, dijo Salto sobre el desarrollo de genética tolerante, trabajo que ya está en fase de multiplicación con cabañeros asociados al programa mediante la inseminación artificial de abejas reina. “Se les da a los cabañeros esas reinas y las multiplican para distribuir entre los productores”, precisó.
Durante su exposición, Merke -doctora en genética apícola- relató que las búsqueda de abejas tolerantes se realizó capturando enjambres silvestres en las islas de Santa Rosa de Calchines (departamento Garay). “El objetivo -dijo- es disminuir o eliminar el uso de productos sintéticos para el control, a los que el parásito ya comenzó a desarrollar resistencia”. También mencionó que la selección se hizo buscando “menor agresividad”.
Luego de la captura se evalúa el comportamiento higiénico sanitario para seleccionar las que mejor control natural realizan. Para ello se mide la prevalencia del parásito en adultos y crías, además de la caída natural. Posteriormente se inseminan reinas con esa genética, “que le transfieren a la colmena un comportamiento de higiene de lucha contra Varroa que se complementa con los acaricidas”, explicó Salto. Actualmente el proyecto se encuentra en la fase de de multiplicación de reinas tolerantes.
“Sin lugar a dudas es el problema más importante a nivel mundial”, afirmó el especialista sobre la varroasis, debido a las complicaciones y los riesgos de dejar residuos en la miel que implican los acaricidas. Sobre todo para la exportación, destino del 95% de la miel argentina.
Defensa fúngica. En el extremo izquierdo se observa una pupa sana de “polilla de las coles” y a la derecha otra atacada por el hongo Zoophthora radicans. Foto: Gentileza Romina MANFRINO.
Bioinsecticida
Otra manera de buscar un control natural de plagas lo presentó la licenciada Romina Manfrino, becaria del Conicet que elabora su tesis doctoral “Hongos patógenos de insectos y producción en masa de dos especies para el control de Plutella xilostella” en el INTA Rafaela.
“Uno no elige temas de investigación sino que surgen problemas y en el intento de resolverlos estudiamos alternativas de control”, indicó a Campolitoral para explicar las razones de su trabajo. Agregó que el estudio de hongos patógenos cobró relevancia últimamente por el riesgo que implican los insecticidas químicos en la salud y el ambiente. Y en el caso de la polilla de las coles -“un problema muy fuerte en Santa Fe hace muchos años”- se suma la resistencia que el insecto desarrolló a otros intentos de control como el Bacillus thuringiensis.
Su trabajo se inició buscando patógenos naturales en los cultivos del cinturón verde santafesino. Así seleccionó dos hongos por ser los más virulentos hacia los insectos blanco: Entomophthorales (de la clase Zygomycetes) y Nomuraea rileyi (de la clase Ascomycota). Ambos “tienen la ventaja de que se pueden producir in vitro y eso es lo que a nosotros nos facilita producirlos en masa para formular bioinsecticidas”, explicó. Además mencionó que detectaron “que las densidades poblacionales (de la plaga) bajaban a cero después de que las infecciones se desarrollaban en el campo”.
El objetivo es producir estos hongos en escala y formular un bioinsecticida que se complemente con los de síntesis química para incorporar en un Manejo Integrado de Plagas (MIP).
“Actualmente -dijo- nos encontramos en la etapa de bioensayos” para evaluar la patogenicidad o virulencia de las cepas, trabajo que se realiza con la Universidad de La Plata. Cuando se determine la más agresiva -la que mata en menos tiempo- se intentará multiplicarla para elaborar un producto que pueda pulverizarse con mochila. “Es a escala experimental -aclaró-; pero nos sirve para evaluarlo en el campo a ver si funciona, antes de llevarlo a escala industrial”.
Manfrino indicó que buscarán hacer las primeras pruebas a campo el año próximo. “La idea, como el problema está en Santa Fe, es hacer las pruebas acá; de hecho las cepas son nativas”, recordó. “En tres o cuatro meses podemos estar probando el primer inóculo en modo experimental”, calculó, aunque aún no se puede saber cuando podría ser un producto disponible para el productor.
Mosquita amiga. El parasitoide de los áfidos (pulgones) es una avispita diminuta que deposita sus huevos en los insectos plaga. Los pulgones sanos conservan su color amarillo, mientras los parasitados parecen perlitas blancas. Foto: Gentileza Leticia Zumoffen
Compañera maleza
Otra becaria del Conicet que también desarrolla su tesis doctoral en el INTA Rafaela, la bióloga Leticia Zumoffen, expuso los avances de su trabajo sobre “Control biológico conservativo en cultivos intensivos y extensivos”. Su planteo consiste en administrar las “especies vegetales espontáneas” (malezas) donde se alojan insectos benéficos que realizan un control natural de plagas en los cultivos comerciales. Específicamente se busca controlar especies de áfidos (pulgones) a través de parasitoides, insectos que los usan como medio para su reproducción causándoles la muerte.
La bióloga explicó que se relevaron malezas que alojan áfidos inocuos para las plantaciones y sirven de sustento a los parasitoides en los períodos en los que no hay cultivos comerciales en el lote para que luego -al presentarse la plaga en los cultivos- estén disponibles para “brindar un servicio” de control. “De esa manera se mantiene esa vegetación espontánea, el áfido inocuo y el parasitoide”.
La búsqueda se realizó en función de cultivos intensivos -crucíferas y berenjena- y extensivos -avena, trigo y alfalfa- hasta que determinaron que una enredadera, Morrenia sp (de la familia Asclepiadoideae), reunía los requisitos principales: ser hospedero de los benéficos y de carácter perenne, por lo que puede ofrecer sus “servicios” todo el año. “Se trepa en los alambrados y por eso la importancia de mantenerlos”, advirtió Zumoffen, y agregó que es de crecimiento rápido y puede multiplicarse por gajos.
Los pasos siguientes serán determinar “qué densidades de esta planta se precisan para brindar el servicio de parasitismo de áfidos plaga; la distancia a la cual tiene que estar este alambrado en relación al cultivo; y el movimiento efectivo de este parasitoide: si cuando emerge de esta planta se mueve directamente al cultivo o prefiere parasitar a otra especie de áfido”.
La investigadora remarcó que “a los fines prácticos del productor, se trata de que él sepa que esa especie le presta un servicio”. Además, implica la posibilidad de disminuir las aplicaciones de agroquímicos. Incluso indicó que “en los países latinoamericanos se está implementando mucho esta especie de planta blanco porque es una práctica que no tiene costo para el productor”.
¿Emergía?

Quirúrgico. La genética tolerante a Varroa se difunirá entre los productores mediante reinas inseminadas artificialmente.
Foto: Gentileza Julieta Merke
El estudio “Análisis emergético de la sustentabilidad del sistema productivo actual de frutilla en Coronda” que presentó la ingeniera del INTA Rafaela Patricia Benzi -trabajo que realizó en colaboración con la especialista María del Huerto Sordo, de Coronda- revela una nueva mirada, de tipo “holística”, sobre la producción agropecuaria. “De lo que se trata es de integrar el sistema económico y ambiental en función del flujo de todas las energías que actúan”, sintetizó.
“Emergía” es un concepto (el nombre deriva del inglés emergy) que define la energía útil (exergía) de un determinado tipo que se ha usado directa o indirectamente en las transformaciones necesarias para generar un producto o servicio.
Según el diagnóstico de Benzi, “el sistema actual de frutilla -su trabajo es el primero sobre este cultivo- requiere un alto uso de insumos provenientes del sistema económico, lo que podría estar comprometiendo su sustentabilidad”. El resultado de su trabajo indica que “se aprovecha muy bien la oferta ambiental de emergía, pero a costa de una alta participación de emergía económica”. Los indicadores muestran que del total de emergía que consume la producción de frutilla en Coronda, sólo el 2.4% responde a recursos naturales y 97.6% de la economía (Combustibles, maquinarias, plantines, fertilizantes, pesticidas, electricidad, labores, asesoramiento profesional).
Entre sus conclusiones, destacó que “sería deseable incorporar una mayor cantidad de recursos de la naturaleza disponibles en el ambiente local dentro del proceso productivo” para poder reducir el costo emergético que está implicando la producción de frutilla, el impacto ambiental que genera, “y sería menos susceptible a las variaciones de precio, a pesar de ser favorable dicho intercambio”.


lunes, 16 de diciembre de 2013

FERIA DE SEMILLAS 2013

La Casa de Semillas del Litoral llevó adelante la Feria regional de Semillas, en las instalaciones del CODE, en la costanera santafesina.








jueves, 5 de diciembre de 2013

Evaluación de Híbridos de Zanahorias Takii.

Martes 29 y miércoles 30 de octubre.
El martes 29 de octubre, nos visitó desde Brasil, el Gerente Comercial para Latinoamérica de TAKII semillas, Ingeniero Agrónomo Mauricio Otake, acompañado del ingeniero Agrónomo Antonio Kitagawa de TSUKASA SOHI, representante argentino de TAKII semillas.
En su segunda visita a Santa Rosa, el ingeniero Mauricio Otake, evaluó cuatro híbridos de zanahoria, sembrados en un lote de producción del señor Manuel Soressi, miembro del grupo de cambio rural hortícola Garay.
El miércoles 30, se invitó a los productores y a los encargados de compras de los lavaderos, a que recorrieran el ensayo y manifiesten ellos su parecer respecto de los mismos.
Como conclusión se destacó el hibrido 745, por color, forma, apariencia general y buen vigor de hoja, atributo buscado para cosecha mecánica, éste híbrido es competidor en Brasil del hibrido Maestro de Vilmorín, que también se siembra en nuestra zona.

La próxima campaña se continuará evaluando éste hibrido en mayor escala, unas 10 hectáreas, en tres fechas de siembra.






EVALUACIÓN DE HIBRIDOS DE ZANAHORIAS DE BEJO.


El 29 de noviembre en el establecimiento de los señores Hugo y Rubén Schmidt, miembros del grupo de cambio rural hortícola Garay, se realizó una jornada donde concurrieron productores y acopiadores de todo el departamento para conocer  y expresar su opinión acerca de nuevos híbridos presentados por BEJO ARGENTINA S.A.
Los participantes se mostraron muy interesados en Híbridos del tipo Berlikum, de muy buen desempeño en nuestra zona, por resistencia a enfermedades, rendimiento en kg/ha y vigor de hoja a cosecha, lo que los hacen aptos para cosecha mecánica.

También se pudo ver una sembradora neumática, adquirida este año grupalmente por cuatro productores del mismo grupo de cambio rural.   







jueves, 28 de noviembre de 2013

Seminario Economía Agraria. Intercambio Puerto Rico

Seminario Economía Agraria. Intercambio Puerto Rico

Organizadores:
Ing Agr María del Huerto Sordo. INTA AER Santa Fe. Oficina Técnica Coronda
Contadora Betina Bedetta. ADER San Jerónimo
Victoria Tejeda Municipalidad de Coronda.
Maurizzio Pavía. Argentur

PROGRAMA
·         8.00 hs Acreeditaciones.
·         8.30 hs Apertura. Presentación de delegación de Puerto Rico, a cargo de Maurizzio Pavía Director de Argentur.
·         9.00 hs. Palabras de bienvenida a cargo de Victoria Tejeda. Subsecretaria de Producción de la Municipalidad de Coronda.
·         9.15 hs Presentación institucional, Asociación para el Desarrollo del Dpto San Jerónimo e Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
·         9.30 hs Breve reseña de la ubicación territorial-económica-geográfica de la ciudad dentro del territorio argentino. Situación de los productores y asociaciones, trabajo de cambio Rural. Ing Agr Esteban Rufino (Asesor de Cambio Rural).
·         10.15 Charla sobre el cultivo de frutilla. Preparación de suelo y manejo. Requerimientos edáficos y climáticos.  Ing Agr María del Huerto Sordo. AER INTA Santa Fe. Oficina Técnica Coronda.
·         11.00 hs Cofee break
·         11.30 hs Requerimientos de calidad, manejo y cultivo para la exportación. Ing Agr Cristian Pernuzzi, asesor privado.
·         12.30 hs Factores que inciden directa e indirectamente en el precio de venta local e internacional. Mano de obra, costos. Contadora Betina Bedetta. Asociación para el Desarrollo del Departamento San Jerónimo.
·         13.30 Almuerzo criollo
·         15 hs Visita a quinta del cultivo de frutilla. Ing Agr Valentín Burgos. Asesor Privado
·         16.30. Recorrida a quinta de productores de cambio Rural. Ing Agr Esteban Rufino. Asesor Cambio Rural.
·         18.30 hs.  Entrega de certificados y agradecimientos.
·         19.00hs. Palabras de despedida a cargo del Dr Cristian Bortolotto. Intendente de la Municipalidad de Coronda
·         19.15 hs. Cierre a cargo del Coro de niños del Liceo Municipal de Coronda
·         20.00 Cena
RESULTADOS

Se logró un importante intercambio de experiencia entre los alumnos, docentes de la Universidad de Puerto Rico con productores y técnicos Coronda. Se compararon las economías regionales, formas de producción e implementación de sistemas de calidad. Se trataron temas como los problemas que se suscitan en la comercialización de la producción,  los costos y la falta de regulación de la mano de obra.  Los puertorriqueños  presentaron la metodología de trabajo utilizada por ellos para grupos reducidos de productores autosuficientes en los que se priorizaban las relaciones humanas mas allá de la
cantidad de integrantes.

Los participantes quedaron muy conformes y con expectativas de futuros encuentros.










martes, 19 de noviembre de 2013

Frutales, una alternativa posible.

Para la agricultura familiar
Frutales, una alternativa posible
·       En María Luisa la familia Cavallo se inició con duraznos y agregó manzanas e higos. En pocas hectáreas logran una producción que se potencia con la venta directa al público. Junto a otros 11 emprendedores integran un grupo de Cambio Rural que también incluye cítricos y nogales.


Juan Manuel Fernández
jmfernandez@ellitoral.com
Hugo Cavallo y Silvia Franco encontraron en la producción de duraznos y manzanas un excelente complemento para la economía familiar. Con apenas un cuarto de hectárea, que implantaron hace 10 años y comenzó a dar frutos hace 8, consiguieron resultados con más valor humano que material. Él dejó de ser chofer en un camión de cereales, actividad que lo obligaba a ausentarse por largos períodos de su casa y vivir incómodamente. Y ella, de a poquito, está cumpliéndole a su madre el sueño de la casa propia.
El trabajo en la “Finca Doña Lucía”, ubicada en María Luisa (Las Colonias), se reparte entre los miembros de la casa, que también comprende a Lorena y Florencia, hija y nieta -respectivamente- del matrimonio. Sólo cuentan con un empleado y, ocasionalmente, contratan algún ayudante en época de cosecha, ya que las 300 plantas entregan hasta 9.000 kilos de fruta en apenas dos meses, entre octubre y diciembre. La venta también la realizan ellos mismos, recorriendo los pueblos de la región con la camioneta y ofreciendo su producto puerta a puerta.
Entusiasmados con los resultados del durazno, decidieron ampliar el esquema e incorporaron higos y manzanas. Y desde julio del año pasado forman parte del grupo de Cambio Rural “Frutales del Litoral”, que coordina la ingeniera Camila Cuello, lo que les permite tomar contacto con otros productores e intercambiar información y experiencias.

Nuevas variedades
El desembarco en la región de especies frutales como duraznos y manzanas, tradicionalmente producidas en el sur del país, se produjo mediante un programa de difusión que desarrolló la Facultad de Agronomía de Esperanza tras la aparición de variedades de bajo requerimiento de frío. “Acá cubrimos un requerimiento de 300/400 horas de frío y estamos trabajando con variedades en ese rango, cuando en el sur necesitan arriba de 600 horas”, explicó la asesora respecto de los durazneros. Con aquellos que aceptaron el convite más tarde se formó el grupo que hoy asiste el INTA.
“Los duraznos está probado que para uno que anda con lo justo son rentables”, aseguró Hugo a Campolitoral. Y si bien es negocio, se trata de una “segunda entrada” para la familia, ya que su mujer y su hija tienen trabajo afuera. Cuando sumaron manzanas primero e higos después -sobre 2 hectáreas y media de un campo heredado por Silvia que arriendan para agricultura- Hugo debió dejar el camión de cereales para dedicarse full time, aunque hoy también suma un ingreso extra como relevo de un camión lechero fin de semana por medio.
Para comercializarlos toman como referencia los precios del mercado en Santa Fe, cargan hasta 25 cajones en la caja de la camioneta y salen a vender la cosecha en los pueblos de la región, donde al principio desconfiaban y ahora ya le sacan la fruta de las manos. “Ya conocemos la gente y la gente nos conoce a nosotros, nos han aceptado muy bien; además, es la fruta más aceptable de todas, llega diciembre y todavía siguen pidiendo”, explicó Silvia. Como nada se pierde, es ella quien transforma en dulce lo no alcanza calidad para vender en fresco. Todo se vende directo al consumidor en Santo Domingo, Progreso, Providencia, Emilia, o bien en su casa a gente que llega desde La Pelada o Llambi Campbell, entre otras localidades.














Riesgos mayores. Las heladas tardías se combaten con fogatas (Hugo muestra las cenizas de una), pero los loros no tienen solución en la chacra y dependen exclusivamente del control de la plaga a nivel regional.
El manejo
El planteo está armado sobre cuatro variedades de durazneros para escalonar la cosecha: “Early Grande”, “Flord King”, “San Pedro” y “Tropic Snow”. Y a las manzanas destinaron una hectárea con 700 ejemplares de tres variedades de manzanos de origen brasileño, también con bajo requerimiento de frío. En ambos casos -y también con los higos- se proveen de plantas tanto en San Pedro como en el Campo Experimental de Cultivos Intensivos de la Facultad de Ciencias Agrarias de Esperanza (CECIF).
En todos los casos, el riego artificial es un detalle imprescindible. Por esa vía, además, se los provee de fertilizantes. “Al principio lo hicimos por goteo, pero las cintas se tapaban y había que cambiarlas todos los años; era muy trabajoso y pasamos a un sistema a chorrillo”, explicó Hugo. Se riega durante 4 horas al día, a razón de 10 milímetros por hora, aunque en época de producción cada planta requiere unos 10 litros diarios. El fertirriego se hace a base de nitrógeno.
Los durazneros tienen una vida útil de 25 años aproximadamente y no requieren un trabajo intensivo pero sí constante. “Los primeros tres años se realizan podas de formación del esqueleto y al 4º año se comienzan con las de producción, que son dos al año: una en invierno y otra en verano”, detalló la ingeniera.
En época invernal se busca mejorar la entrada de luz para vigorizar las plantas, mientras en temporada estival el objetivo es el contrario: desvigorizar para que las ramas no ganen altura y compliquen luego la cosecha, además de evitar “dejarsela servida a los loros”. Al realizar estos cortes tienen que evitar desprotejer de la insolación a las ramas centrales, que de lo contrario sufren un “quemado” y quedan improductivas. El último “repaso” se hace luego de la floración, cuando los árboles empiezan a cargarse, con un “despoje” de fruta. Con esto se busca evitar la sobre carga de fruta pequeña y se desarrolle fruta de buen calibre. El rinde ronda los 20 kilos por planta al final de la cosecha, que comienza en octubre y finaliza los primeros días de diciembre.
A los manzanos, en cambio, se les da forma mediante el sistema de “espalderas”, que mejora la entrada de luz y favorece la carga de fruta; y sólo se les hace una poda anual para “definir los cargadores”, indicó Camila Cuello. La fruta que consiguen “es de buen calibre y dulce”, pero sale al mercado sin el tratamiento de poscosecha que le dan a las del sur (maduración en cámara y encerado) y por ser “menos pintonas” no son tan fáciles de vender.
Sacrificio que vale
Son dos las principales amenazas que hoy tiene la fruta: las heladas tardías y los loros. Para contrarrestar las primeras apelan a un método tan artesanal como sacrificado: ante la inminencia del fenómeno encienden unas 50 fogatas entre los 300 árboles y alternan las “guardias” para mantenerlas prendidas entre las 12 de la noche y las 7 de la mañana. “Tenemos que usar madera dura, de algarrobo por lo menos, para que dure toda la noche; debemos gastar unos mil kilos cada vez que las prendemos”, relató Hugo. El mayor riesgo es a fines de agosto y septiembre, cuando la fruta está pronta a la cosecha.
A lo que todavía no le encuentran las vuelta es a las cotorras, que abundan en la zona y llegan a la plantación ni bien los duraznos empiezan a madurar. “Son muy inteligentes y no se dejan ver”, explica el propietario, mientras un ayudante recorre el lote agazapado, aire comprimido en mano en busca de un disparo certero. En ese sentido se quejó de la falta de control: “antes para poder vender hacienda había que mostrar un certificado de que el campo estaba libre de loros, ahora eso no existe más y la plaga es incontrolable”.
En materia sanitaria no tienen mayores inconvenientes y cuentan con una ventaja sobre las producciones del sur argentino al no tener ataques de mosca de los frutos ni pulgones. Sólo aparecen casos esporádicos de muerte súbita, “propio de la especie”, indicó Cuello, que por el momento sólo los obligó a reponer 5 plantas, acción que se realiza “inmediatamente”. Por otra parte, según la característica climática de la temporada, se hacen controles preventivos anti hongos con productos a base de cobre y azufrados. “Se realizan 2 o 3 aplicaciones sobre la hoja en invierno”, precisó la asesora. Si bien el proyecto de Cambio Rural busca que las producciones sean lo más orgánicas posibles, hay tratamientos que no se pueden evitar. “Acá tenemos una humedad elevada y se corre riesgo de podredumbre por el alto contenido de agua que tiene la fruta”, explicó, si bien los últimos años han sido secos y no se registraron problemas de este tipo.
La asesora insistió en que esta producción se plantea como actividad secundaria, aunque los logros no son menores. Bajarse del camión cerealero o actualizar la chata modelo 73 no fue poca cosa para la familia. Pero sin dudas lo más valioso es lo que Silvia definió como “el sueño de la casa propia para mi mamá”. De apoco y con esfuerzo lo están logrando “todo con el dinero de la fruta”, agregó Hugo con gran humildad.

Espaldera. Las manzanas se asisten con una guía de alambre para darle forma y mejorar la entrada de luz.
Daños en Mendoza podrían impulsar la fruta local
·       Las cuantiosas pérdidas ocasionadas en las frutas de carozo mendocinas, a causa de intensas heladas, podrían ser una gran oportunidad para las producidas en la región central santafesina.
En Mendoza, unas 39.400 hectáreas de cultivos de carozos (durazno, ciruela, cereza y damasco) sufrieron graves daños en septiembre, con pérdidas por $1.345 millones según la Fundación Ieral. El relevamiento indica que, en el caso de los duraznos (frescos y para industria) se perdió el 85% de los cultivos, misma cifra para la ciruela en fresco, un 35% de la ciruela para industria, un 75% de las cerezas y un 90% de damasco.
Qué hay en la región

·       El grupo de Cambio Rural “Frutales del Litoral” está compuesto por 12 productores, distribuidos en Sauce Viejo, Santo Tomé, Franck, Esperanza, Pujato Norte, Rafaela, Colonia Pujol, Monte Vera, Recreo, Arroyo Aguiar y María Luisa.
Discriminados por tipo de producción, el conjunto trabaja con 7.000 plantas de durazneros en 14 hectáreas; 4.300 higueras en 7 hectáreas; 2.000 de cítricos distribuidos en 4 hectáreas; 900 manzanos en 2 hectáreas; y una hectárea con 100 nogales.
En la producción de duraznos -la más extendida- se utilizan variedades “Flord Astar” (22kg por planta), “Flord King” (34kg), “Early Grande” (11kg), “San Pedro” (25kg), “Tropic Snow” (18kg) y “Hermosillo” (11kg). La producción promedio con plantas adultas, según consignó la coordinadora del grupo Camila Cuello.
Los higos, segundos en importancia, se hacen con tres variedades: Higo Turco, Guannta y Gota de Miel, que hasta el momento han rendido -plantas de 4 años- 10kg por planta o 6.300kg/ha.

En Manzanas se usan tres variedades: “Princesa”, que logra 7 kilos por planta o 3.500kg/ha; y “Caricia” y “Eva”, dos que dan 4kg/planta o 2.000kg/ha.

Familias que llevan la frutilla por la costa

Nota sábado 16/11/2013
Nuevos rumbos
Familias que llevan la frutilla por la costa
·       Entre Rincón y Helvecia el cultivo fue creciendo hasta representar un tercio del total provincial. Fue por la dificultades para expandirse en Coronda, pero también porque es la zona donde los pequeños productores encontraron mejores alquileres y suelos nuevos.

Para adelante. Ramón Panique y su familia sufrieron el granizo los últimos dos años, pero eso no le impide trabajar con una sonrisa. Foto: Juan Manuel Fernández
Juan Manuel Fernández
jmfernandez@ellitoral.com
El cultivo de frutilla en la provincia de Santa Fe -históricamente enclavado casi con exclusividad en Coronda- empezó a buscar nuevos horizontes y encontró en la zona costera de los departamentos La Capital y Garay donde hacer pie.
La conjunción de un puñado de factores hicieron que, en pocos años, el área sembrada entre San José del Rincón y Helvecia se dispare hasta representar en la actualidad un tercio del total provincial. Influyeron sobre todo el crecimiento de la planta urbana corondina que limitó la expansión en esa zona, el ingreso al cultivo de familias con cultura quintera que se reparten el trabajo entre sus miembros y así bajan uno de los mayores costos como es la mano de obra contratada y la búsqueda de tierra más barata.
Así, de las 414 hectáreas totales implantadas en la campaña 2013 -que está por finalizar- 106 se encuentran al norte de la ciudad de Santa Fe, mientras en Coronda -que llegó a tener hasta 700 hectáreas en la época de esplendor- se cultivaron 308.
En su mayoría, los protagonistas de esta “colonización” son pequeños y medianos productores, con una media de 2 hectáreas cada uno, que encontraron en la frutilla -que se cosecha entre julio y noviembre- un producto sin desperdicio y de venta constante durante buena parte del año.
Apoyo técnico
Tan importante es el crecimiento de la actividad, que desde agosto de 2012 funciona un grupo de Cambio Rural “Hortícola de San José del Rincón y Arroyo Leyes”, coordinado por el ingeniero Esteban Rufino. Está compuesto por 10 productores, en su mayoría frutilleros que complementan el esquema anual con hortalizas como zapallitos o berenjenas. Las dimensiones van desde menos de 1 hectárea hasta 5 o 6 hectáreas, aunque “la mayoría son pequeños, con superficies de 2 hectáreas promedio”.
El denominador común es que todos alquilan “y compiten en esta zona con los loteos, entonces se da el problema de falta de superficie para seguir cultivando”, advirtió el asesor. Aunque también los iguala el hecho de estar “atados a los precios del mercado” por el bajo volumen individual, la carencia de capacidad logística y, sobre todo, la atomización. Por eso, uno de los objetivos del grupo es inculcar un comportamiento asociativo, ya sea para la venta de producto o la compra de máquinas o insumos.
Rufino, quien destacó que dos años atrás la superficie frutillera en la zona era de unas 60 hectáreas, explicó que en Coronda “ya no se dispone de tanta superficie para hacer el cultivo” y muchas quintas han quedado muy cerca de la planta urbana, por lo que el uso de fitosanitarios es un problema.
En la Costa, además de espacio hay “suelos muy buenos, con capacidad productiva” por una menor presencia de patógenos (hongos y bacterias); y hasta mejores temperaturas y calidad del agua “muy apta para el cultivo”.
Sin embargo en Rincón y Arroyo Leyes empiezan a sufrir el acoso de los loteos, que compiten con fuerza por el suelo. Por eso estima que la expansión seguirá hacia el norte “porque mucha gente prefiere vender y hacer un negocio inmobiliario antes que alquilar para producir”. El proceso ya está ocurriendo, y “se van yendo para Santa Rosa o para Helvecia” donde pueden encontrar alquileres mucho más convenientes.
Frontera norte
Andrea Silda Avendaño y su marido Aníbal, oriundos de Tarija (Bolivia), se afincaron en Helvecia hace 35 años y en 2012 decidieron sumar las frutillas a la producción de pimientos y zapallitos. De las 12 hectáreas que cultivan -sólo 5 son propias- decidieron dedicar una a la fruta y así pusieron el mojón más norteño del cultivo. Fue “una experiencia muy buena”, aseguró la productora, por lo que ya tomaron la decisión de continuar. “Y no se si no hacemos un poquito más, está muy bueno”, se entusiasmó.
Aunque para las hortalizas cuentan con mano de obra contratada, a la frutilla la trabajan ellos mismos con alguna ayuda de su dos hijos. Tienen herramientas propias que le permiten no contratar terceros, aunque sí pagan flete para mandar la cosecha al mercado. “Lo que se puede, lo hacemos nosotros”, remarcó.
Lo que sedujo a la familia para incorporar el cultivo es su permanencia en el tiempo. “Me interesa que es una cosecha larga, de muchos meses”, explicó la señora Avendaño. También le parecen puntos a favor el precio de la fruta y la recolección diaria, lo que implica un ingreso constante de dinero a la casa. “Hay una venta permanente y no se tira nada, porque la que se pasa de madura se la lleva la fábrica para hacer dulces”, agregó.
Conforme con el desempeño, aseguró que “por ser la primera vez lo hicimos bastante bien”, ya que lograron buenos rendimientos. Ahora sólo deben corregir algunos detalles: “los arcos los pusimos muy juntos; tienen que estar más abiertos”, citó como ejemplo.
Como le ocurre a todos los productores, los precios arrancaron bien arriba y luego bajaron. “En el mercado al principio la bandeja de 4kg valía arriba de $100 y ahora 20 a 30. En la fábrica te pagan $4 el kilo”. Ellos envían la producción a los mercados en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y “mucho a Rosario, junto con el zapallito”.
Andrea contó que tienen ganas de ampliarse, pero todavía no saben bien cuanto. “En una de esas hacemos algún macrotúnel”, dijo, para evitar los problemas del clima y las malezas. Mientras tanto, compraron y están a punto de instalar un conteiner refrigerado para mantener la fruta y mejorar la logística comercial.
Cuestión de familia
Más al sur, en Arroyo Leyes, Ramón Panique y su familia -también descendientes de bolivianos de Tarija- trabajan 6 hectáreas de frutilla y forman parte del grupo de Cambio Rural que coordina Rufino. Llegaron hace tiempo desde Monte Vera, donde Ramón comenzó como jornalero en la producción de tomate, chaucha y zapallito, antes de alquilar su propio lote para cultivar. Según dijo, decidió mudarse a la costa por la recurrencia de las granizadas que le arruinaban la producción, además de buscar “tierra más barata”.
Hace 8 años comenzó con “con poquito” (media hectárea) de frutilla. Y, entusiasmado por la productividad y el aprovechamiento total de la cosecha, fue creciendo hasta las hectáreas actuales. “Es distinto al tomate o el zapallito que cuando se te pasa ya lo tenés que tirar”, coincidió con los Avendaño.
Con el tiempo la familia fue especializándose. Al principio trabajaban sin desinfección de tierra y con cinta de riego perforada, mientras ahora utilizan Metam amonio (un sustituto del bromuro de metilo) y cambiaron la irrigación al sistema de goteo. “Los microtúneles antes los hacíamos con arquitos de caña y ahora, con la plata que fuimos sacando los hicimos de hierro, que es más duradero y no hay que renovarlo todos los años”, explicó.
“Trabajando nosotros nos beneficiamos nosotros”, explicó sintéticamente, y consideró la actividad “un microemprendimiento familiar” en el que todos los días hay trabajo: regar, abonar, cosechar, preparar la fruta. “Cada uno en la familia se queda con su parte de la venta; no tenemos beneficio de nadie más que de nosotros”.
La venta la realizan principalmente a los compradores que llegan a la chacra y, en menor medida, envían a Buenos Aires y Rosario. “Al mercado de acá no vendo porque no me da el tiempo de cosechar y vender”, explicó, aunque los precios se definen ahí. “La gente viene con la base del mercado; si ahí vale $20 acá vale $15”, detalló.
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Falta asociarse
El jefe de la familia Panique destacó que la participación en Cambio Rural es positiva, pero se lamenta de la desconfianza que todavía persiste en el grupo, que frena los potenciales logros. “Si tuviéramos más apoyo sería más fácil”, dice, y explica que “siempre hubo propuestas pero nunca llegaron a nada”. Por ejemplo, han pensado en comprar una alomadora en conjunto o insumos para instalar macrotúneles.
Esteban Rufino indicó que al formar el grupo se plantearon objetivos colectivos, además de resultados productivos. “Todos los productores son individualistas, les cuesta ver al vecino como compañero y no como competencia”, dijo, y remarcó que “este año se ven mejoras en ese sentido: al principio les costaba participar y ahora ya se discuten varias cosas”.
En el plano comercial, al vender individualmente y no entregar tanto volumen no cuentan con poder de negociación. Vender en bloque “podría generar algo de presión para, al menos, discutir un poco el precio del producto”.
Esa es una deuda de la Cooperativa de Arroyo Leyes, que hoy funciona sólo como acopio, ya que el volumen que trabajan ronda los 3.000 kilos diarios y aún es bajo. Se trata de un problema de capacidad, ya que un sólo productor puede cosechar alrededor de 1.000 kilos día por medio “y no llegan a tomarle la fruta a varios productores”, explicó el asesor. Además, indicó que “el productor está un poco alejado” y sólo acude en circunstancias excepcionales, como cuando hay una granizada y hay que gestionar una ayuda estatal.

Frutilla y algo más. La familia Avendaño complementó con frutilla su planteo hortícola.en Helvecia Foto: Juan Manuel Fernández
Sin crédito ni seguro
·       La familia Panique, en Arroyo Leyes, fue de las más castigadas por el granizo los últimos dos años. Por eso, dicen, “lo seguimos (al cultivo) más por usar el material que ya tenemos”.
A comienzos de agosto ellos estuvieron entre los más perjudicados por una fuerte manga que les cortó la cosecha por un mes. Justo en la época de primicia, cuando se dan los mejores precios que -en el balance anual- compensan la baja cuando la fruta abunda.
La pérdida fue tal que “no se si vamos a salir a flote para empezar el próximo año”, se atajó. Aún deben pagar las deudas y lograr un excedente de dinero para volver a comprar insumos. Por eso no saben si seguir con lo mismo, achicarse o cambiar de rubro. “Depende de los proveedores”, dice Ramón, ya que un crédito “no es conveniente, porque con una granizada como esta empeora la situación”. Para colmo las aseguradoras no cubren el cultivo de frutilla, por lo que no hay modo de reducir ese riesgo.

Campaña con altas y bajas
·       Este año el precio en fresco fue muy bueno para la frutilla, “porque en Tucumán hubo una helada muy fuerte y entró mucho más tarde en el mercado”, explicó Esteban Rufino.
La nota negativa la dieron los plantines, que no rindieron como se esperaba y tardaron en empezar a producir. También se destacó el granizo, que en Rincón y Arroyo Leyes se recortó los rindes entre 300 y 400 gramos por planta en unas 40 hectáreas. El cálculo de pérdida orilla los 15.000 kilos menos por hectárea o 600 toneladas en la zona. “Hubo quintas de 3 o 4 hectáreas que hicimos el número de la pérdida y daba entre $300.000 y $400.000”, indicó.
"en esta zona compiten con los loteos, entonces se da el problema de falta de superficie para seguir cultivando”
Esteban Rufino

Asesor Grupo Cambio Rural “Hortícola de San José del Rincón y Arroyo Leyes”